lunes, 16 de mayo de 2011

Sangre

Me lo dijo una vez una respetable maestra:

-No le digas " nene, no hagas eso". Dile: "nene, si haces eso te vas a hacer sangre". Los niños imaginan la sangre con mucha claridad...

Yo, que me mareo cuando la veo, me quedé asombrado por la sabiduría de la señora y por ese no-se-qué vesánico de su sonrisa al decirlo...


Pero, cuernos, es verdad.


Odio los cuentos "infantiles" edulcorados, bajos en calorías y presuntamente educativos que hoy por hoy corren por el mundo. En el fondo, estoy convencido que treinta años de ese género de bobadas han producido un par de generaciones de adolescentes envueltos en plástico de burbujas, alejados del mundo real, hinchados de información filtrada y falsa. Les han alejado de los libros y de la lectura (¿quién puede "engancharse" con petardos  así?)...
Me entristecen los niños y niñas descreídos, tempranamente ancianos que no creen en los Reyes, ni en el Hombre del Saco...Y se sonríen de medio lado (sonrisa triste, falsa, pretendiendo ser irónica) porque están convencidos de que lo saben ya todo...Niños que comentan, con los imbéciles de sus padres que "vaya mierda de efectos especiales" tienen las películas antiguas de la Hammer.


Pasar miedo de verdad. Esconder la cabeza debajo de las mantas para no ver las cosas oscuras que rondan de noche bajo las camas. Saber que en el mundo merodean monstruos de los que hay que cuidarse porque muchos de ellos no pueden distinguirse de las personas como tu o yo. Saber que ahí afuera hay ladrones y ladronas, estafadores, asesinos y bestias para quienes nuestras vidas no tienen valor ninguno. Ogros que matan a sus hijas, fieras que maltratan a sus familias, alimañas que torturan por dinero... 

Aprender desde pequeños a estar alerta, a defenderse, a anticipar...a vencer el miedo y seguir adelante, ya que el valiente no es el que no tiene miedo, sino el que, teniéndolo, es capaz de seguir caminando...

Dejar que la imaginación poderosa  que uno tiene cuando es pequeño se desboque, muerda y arranque con los dientes pedazos sangrantes de la mente. Hacerla crecer, dominarla. Aprender, por la vía buena, que la realidad tiene cuchillos en los dedos y clava cristales en los ojos cuando menos te lo esperas...


Y a la mierda con el psicoanálisis y los putos traumas...

(y perdone usted mi lenguaje, señora)

Y, por cierto odio por encima de todo la hipócrita moralina bastarda que considera aceptable para el público infantil las películas de guerra, policiacas o los westerns, donde la violencia es divertida y la muerte barata, mientras les niega el derecho a ver a dos personas desnudas amándose.... Ya ve usted... Rarito que es uno...

1 comentario:

Ruben dijo...

Te lo ibas a pasar bien con mi hija, tiene 6 años, y la profesora lleva diciéndome desde los 3 que dice cosas que no son normales a esa edad, pasa de pasteladas, pregunta la realidad tal cual, te la razona de forma que se te olvida que tiene 6 años, mi hijo no es así, pero ella te deja fuera de juego...