sábado, 7 de enero de 2012

Efemérides.



El pasado jueves se cumplieron ciento dos años, seis meses, tres semanas, dos días, nueve horas y dieciséis minutos del nacimiento de la insigne ciudadana deaquí Dª Maite Loharía.

Dª Maite Loharía, nació, como casi todo el mundo, a través de los canales acostumbrados (esperamos que la edad y formación de nuestros lectores les permita hacerse una idea acerca de cuáles son los mencionados canales. No obstante, en caso de duda o de desear una más amplia información, es muy recomendable, dado su rigor técnico y la calidad de sus ilustraciones, la obra “Los pitufos y el Ñakañaka”(1998)). 
Sus padres, que esperaban un niño, no pudieron evitar el sentirse ligeramente decepcionados; lo cual no fue impedimento para que, sin embargo, la tratasen a lo largo de toda su vida como si fuese una leprosa. 

Fruto de estos desvelos, fue la gran e intensa pasión que, ya desde pequeña, Dª Maite Loharía sintió hacia una pantufla de felpa, propiedad de su padre, que encontró abandonada bajo su jergón en el sótano y que la llevaría, años más tarde ya en la cumbre de su carrera científica, a escribir el famoso artículo “Vida sexual del Garapito azul de cresta colorada”. 

La detallada descripción de las costumbres sexuales de la citada bestezuela, conmovió los cimientos de la puritana sociedad de entonces, e influyó poderosamente sobre insignes personajes de la época, como por ejemplo Sigmund Freud, el cual revelaba en su autobiografía que “desde entonces, recuerdo que miraba los pies de los abuelillos y sentía extrañas sensaciones. Como corrientes o anhelos no especificados que pugnaban por salir a flote desde lo más profundo de mi psique. Gracias a Dios, la benéfica cocaína me permitía dar reposo a mi atribulada mente”; o como Albert Einstein, que declararía años más tarde “de no haber sido por ese artículo, es posible que tan sólo hubiera pensado que se trataba de gastritis”.

A pesar de que la rígida normativa social de la época le impedía su acceso a las universidades más prestigiosas, Dª Maite Loharía, continuó especializándose de forma autodidacta e incrementando su formación en el campo de las Ciencias. Viajera incansable, de sus observaciones recogidas en los lugares más diversos del globo (Borneo, Malasia, Andorra, Villar del Humo...), obtuvo material para numerosos trabajos y descubrimientos revolucionarios. 

Fue la primera persona en darse cuenta de las portentosas cualidades del látex como sustituto del intestino de cordero, tal y como hizo constar en un artículo publicado en “Science” y en “Sdoscientosce”; también realizó la primera traducción del sánscrito de la obra “Kaharamba-sutra”, que publicó junto con una reproducción policromada de las ilustraciones originales, complementadas con fotos explicativas (“por si los torpes”-declaró, en sánscrito- “keskeai algunoske nosenteran”). 

Luchadora inagotable por los derechos y los izquierdos, fundó poco tiempo después una organización dedicada única y exclusivamente a fomentar el intercambio de experiencias, que, pese a haber sido perseguida y prohibida en numerosos países, cuenta hoy en día con más de un montón de afiliados en todo el mundo.
Dª Maite Loharía murió como había vivido, tras haber convertido sus anhelos en realidad y habérselo pasado de puta madre en el intento. 

Pues eso.




















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