martes, 5 de febrero de 2013

Lecturas Otoño Invierno. Redacción para el colegio.


Hola de nuevo, amiguitas, amiguitos y demás seres humanos:

En su momento ya conté las ventajísimas del apartado leído recientemente del e-book, de modo que vuelvo a la carga. 
Me parece que hay alguna más que se me olvida ahora mismo- es que no llevo la cuenta de lo que leo en papel -; y tampoco incluyo algunas de las que tuvisteis a bien recomendarme en la pasada edición de Lecturas de vacaciones. Redacción para el colegio. pero bueno, de nuevo, sin que sirva de precedente, otra vez me apetece jugar al crítico y, ya que apenas escribo nada que merezca la pena, aprovecho para compartir con vosotros, niños y niñas, las lecturas de la temporada Otoño 2012 - Invierno 2013… 

¿Para qué? 

Pues porque sí. Ea.

Ahí van:
Antídoto,  de Jeff Carlson. Pasable producto sin pretensiones que puede tenerle a uno entretenido un rato para ser absolutamente incapaz de recordar nada mencionable de la  novela una vez terminada su lectura.







La serie “El Señor del Tiempo”, de Louise Cooper compuesta de los siguientes títulos:

El Iniciado,
El Proscrito,
El Orden y el Caos
La Impostora.

Por alguna razón hace muchos años que tenía ganas de continuar esta serie. Había leído unas líneas del primer título en casa de una amiga y, durante muchos años, tuve guardado cierto interés por continuarla. Lo he hecho y el resultado ha sido decepcionante. Se trata de una serie que me parece más bien previsible y algo aburrida. O quizá era yo. Quién sabe.



Axiomático, de Greg Evan. Una entretenidísima colección de cuentos de Ciencia Ficción. Sorprendentes.








Metro 2033, de Dmtry Glukhovsky. 
Curiosa y posapocalíptica saga, ambientada en un Moscú futuro. Me llama la atención ese aire marcadamente pesimista de los escritores rusos en general. El libro es entretenido y está lejos de la moralina que destilan a veces textos similares de autores occidentales -léase norteamericanos-.




Metro 2034, de Dmtry Glukhovsky. Pues eso. Que me ha molado tanto sufrimiento, muerte y destrucción. Videojuego escrito a tope.

El universo elegante, de Brian Greene. Esto no es una novela. Es divulgación científica sobre los últimos avances en física. Es un tema que me fascina. Cuando te lees libros como este, incluso llegas a pensar que lo entiendes y te sientes muy, muy listo. Lástima que luego el libro se acaba…


Corazón de tinta, de Cornelia Funke. Ya había leído este libro, que me abrió el camino a otros trabajos de  Funke como El príncipe de los ladrones; y que me han hecho considerarla como una gran autora de libros “juveniles”. Tiene una gran imaginación y un profundo amor por la lectura. Se nota. 
Por cierto, la peli no me moló nada, nada, nada. Me pareció un desperdicio de la imaginación y riqueza de la historia original...


Sangre de tinta, de Cornelia Funke. Pues lo dicho. Aprovechando el tirón del primer volumen, una continuación entretenida, llena de aventuras e imaginación, con malos malísimos y sufridos héroes. Me gusta la idea y se disfruta mucho.

Muerte de tinta, de Cornelia Funke. Ignoro si desde el principio estaba previsto hacer tres volúmenes de la historia. Se nota un pelín que no. Pero están resueltos con gallardía, amor por el oficio y mucha, mucha imaginación. Muy disfrutables.



Los desposeídos, de Ursula K. Le Guin. ¿He dicho ya que pienso que Ursula K. Le Guin es una de las grandes, grandes de la literatura mundial? ¿no? Pues lo digo ahora. Esta mujer escribe de una forma admirable y describe sus mundos de una forma que hace pensar que ha estado años viviendo y estudiando en ellos. Es, a la vez, una de las reflexiones políticas más inteligentes y lúcidas que he tenido la suerte de leer.
Un inciso: no está en esta lista porque no ha sido una de mis lecturas recientes, pero no dejéis de leer, de esta misma autora La mano izquierda de la oscuridad. No descubro nada nuevo, porque fue escrita en 1969 pero se trata de una grande, grandísima, grandérrima novela.



Historias de Terramar I, de Ursula K. Le Guin. Esta serie de relatos, más conocida, es muy entretenida. Está llena de imaginación y fuerza y…¿alguien ha hecho una película?




Historias de Terramar 2, de Úrsula K. Le Guin. Y tres que hubiera. Y cuatro. Y cinco. De verdad que mola.


El último día de la creación, de Wolfgang Jeschke. Se puede decir que es una novela amena, sobre el tema de los viajes en el tiempo. Pero también se puede decir que, apenas terminada, uno la olvida. Un poco como las pelis de James Bond, son para pasar el rato y ya.



Ceremonias Macabras, de T.E.D. Klein.  Uno de los autores clásicos de terror, Klein, describe de una forma magistral, sencilla y escueta, imágenes inquietantes y, sin embargo,  extrañamente cotidianas.  
Me gusta T.E.D. Klein.



Guardianes de la noche, de Serguei Lukyanenko.  En alguna parte hay una peli y una continuación (Guardianes del día). Vale de nuevo lo dicho anteriormente sobre los autores rusos. Muy entretenida de leer, cinematográfica  novela que, pese al tema, no puedo considerar “de terror”. Más bien, de aventuras…







Pórtico, de Frederik Pohl.  La serie La Saga de los Heechees que empieza con Pórtico es una clásica de la Ciencia Ficción. Es muy entretenida y  a mí me ha enganchado. Me ha tenido leyendo de tirón uno a uno los cinco volúmenes que la componen. ¿Sus títulos?:
Pórtico,
Tras el incierto horizonte,
El Encuentro,
Los anales de los Heechees
Los exploradores de Pórtico.
No os la perdáis. Pohl es un maestro indiscutible y se le nota.

Trilogía de Marte, de Kim Stanley Robinson. Esta serie se compone de los siguientes libros: 
Marte Rojo,
Marte Verde
Marte Azul .
Me los he leído los tres con la impresión de que el autor se ha pasado varios años viviendo en Marte. Es alucinante el grado de conocimiento y de detalle que muestra en la obra. Igualmente sus reflexiones sobre ciencias tan diversas como la física, la química, la sociología, las técnicas de terraformación o sus profundas reflexiones políticas son de altísimo interés.  Claro que eso hace que la lectura de la serie sea en ocasiones muy densa, no apta para todos los públicos y puede llegar a cansar.



Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño. Me ha sorprendido mucho esta novela y me ha resultado muy interesante. Llegué a ella por casualidad, de rebote, buscando otras cosas y me he encontrado con un texto absorbente, muy trabajado y hermoso. Hace tiempo que había perdido un poco de vista la labor de los autores latinoamericanos y este libro puede haberme reconciliado con la idea de retomar algunos títulos “en vez en cuando”.




La colina de Watership, de Richard Adams. Todavía estoy intentando recordar dónde había visto yo una referencia a esta novela que me llamó mucho la atención en su momento. Pero es curiosa e interesante, muy entretenida esta épica crónica de las aventuras de un grupo de conejos. Por cierto, nada infantil –en el sentido habitualmente ñoño del término “infantil” cuando se refiere a la literatura-




La fuga de Logan, de William F. Nolan. Clásico título de la Ci-Fi, con peli setentera -y serie de televisión- a sus espaldas. 
Con su original –y quizá profética- descripción de un mundo en el que se extermina a la población cuando se hace mayor. Amena, sin más.





La Yihad Butleriana, de Brian Herbert y Kevin Anderson. 
Ya había leído algún otro título de esta pareja y sigo decepcionado por sus intentos de aprovechar el tirón indiscutible del extraño universo creado por su padre en la serie Dune.  

La novela es entretenida, pero, ni de lejos alcanza la profundidad, complejidad y verosimilitud del universo de Dune. Resulta previsible y floja. Sus intentos de construir “precuelas” han servido para atraer a algunos fanses y fansas de Frank Herbert –como yo-, pero en mi opinión, bien podían haberse ubicado en el mundo Star Wars o Star Trek sin desmerecer. Aquí me resultan un poco patéticas. Se nota demasiado la intención comercial del asunto y eso no mola. Nada.




Y hasta aquí de momento, niños y niñas, amiguitos y amiguitas. 

Con un consejo para todos los días: leed. Mola casi tanto como hacer el amor con la persona a la que uno ama. Desintonizad vuestros televisores (dejad sólo puestos el DVD y la Plei) porque nada, absolutamente nada de lo que nos quieran contar merece la pena. Así que mejor dejar espacio para las pelis que uno quiere, para los videojuegos que uno quiere y, sobre todo ya que uno pone toda la imaginación, los efectos especiales y la banda sonora, LEED.

Uníos a la campaña YO LEO, TU LEES...

Hasta luego.




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