viernes, 20 de septiembre de 2013

Superpoderes















Hace unos días -aunque seguro que no me creeréis- me picó un mosquito radiactivo.

El médico, perplejo:
-Superpoderes -.
-¿superpoderes? -.





Pero es cierto; desde hace unos días



                              veo en los viejos a los niños que fueron
                              y en los niños
                              a los viejos que vendrán...









Me quiero morir.






















8 comentarios:

Anastasio Prepuzio dijo...

Mi buen amigo Chuan Che Tzú,
Mohíno estoy al leer su rotunda afirmación final,,,
En nuestras manos está poder cambiar esos niños que algún día serán ancianos,,,

Chuan Che Tzú dijo...

Estimado Amigo Prepuzio:

Como dijo alguien, las noticias sobre mi muerte han sido profundamente exageradas. Gracias a sus surrealistas y brutales posts, en realidad, no me apetece tanto. Siempre me quedo con ganas de saber qué pasará con el próximo... ;)

Tania Morilla dijo...

Ojalá llegara a anciana tan feliz como las mujeres de la última foto.
Besos mágicos.

estonoesunblogdehistoria dijo...

Pues es un bonito superpoder, ves el pasado y el futuro, pero ya se sabe que un gran poder requiere una gran responsabilidad!

Chuan Che Tzú dijo...

Amiga Tania:

Por lo que veo, hay que firmar en alguna parte para conseguir su deseo. El otro día vino a verme una educada señorita, una tal Lucy Pher para ofrecerme un contrato con ventajosas condiciones para algo similar... me lo estoy pensando. Esto de vivir mucho me suena a un largo y constante decir adios...

Chuan Che Tzú dijo...

Amiga estonoes...etc, etc:

Sin duda es un bonito superpoder y, si, entraña una gran responsabilidad. Y además un impuesto especial de hacienda, un 13% de recargo por superhumanidad y una cláusula que me obliga a resucitar periódicamente tras mi muerte si no quiero que el Universo se colapse enfurruñado...

¡Cachis!

maslama dijo...

creo que esta noche tendré pesadillas, una visión horripilante, el futuro de los niños y el pasado de los viejos

besos,

Chuan Che Tzú dijo...

Amiga Maslama:

Imagine mi angustia cuando el médico, cargado de autoridad, medieval, como si hubiese oído alguna vez hablar de un caso parecido, me aseguró que no hay cura posible...

Menos mal que un mago que frecuenta el café donde suelo desayunar me comentó, como de pasada, mientras sorbía su solisombra mañanero, que tomase, varias veces al día, uno o tres vasos colmados de una poción a la que llamó Uisce Beatha.

Por lo visto el agua de cebada fermentada es muy buena en estos casos. Ya llevo cuatro vasos a estas horas y, sí, algo va funcionando... ;)