miércoles, 9 de marzo de 2016

Diario de C. Bloemfontaine, explorador de libros. Primavera de 2016.



Hola a todos, niños, niñas, hola a aquellos que pasáis de etiquetas y a los no son humanos -si nos leéis-:

Pasan los días, a veces iguales y a veces distintos, a veces rápidos y a veces lentos, viscosos. A estas alturas, todos los miembros de la expedición original han desaparecido. Todos, porteadores, mensajeros, cocineros, naturalistas y científicos se han perdido en las nieblas del camino y del recuerdo, víctimas de raras enfermedades tropicales (como el amor con los y las nativas), ataques diversos de tribus hostiles (como los horribles Hinchas de Larroja) o tontos accidentes en cataratas hirvientes de cocodrilos.
Seguimos caminando, pues, en la más absoluta soledad hasta que hemos llegado donde nos encontramos ahora: en una playa vacía, junto a un mar azul, fresco y sin nombre.
No sé cómo nos las apañaremos para haceros llegar estas anotaciones, dibujos, frascos con especímenes y macetas con plantas desconocidas. Pero de momento, descansando junto al océano murmurador, hacemos un breve resumen y crónica de los territorios visitados hasta el momento.

No fuimos los primeros, seguíamos las huellas de otros, pero hemos dejado marcas para que vosotros podáis adentraros también en estas espesuras.

Aviso para exploradores: hay magia, hay espadas, hay crímenes sangrientos y espeluznantes muertes. Hay amor y fantasmas. Hay viajes en el tiempo e historias alternativas. Hay bebés sin nacer y psicópatas sin escrúpulos.
Todos los ingredientes de cualquier gran aventura.

Entrad sin miedo. Puede que salgáis heridos o marcados para siempre; pero ya se ha dicho en algún otro lugar: si no tienes cicatrices, es que no has vivido. Merecerá la pena.

Continuamos, donde la dejamos, con la lectura de la saga completa de La Rueda del Tiempo, de Robert Jordan, con los siguientes títulos:
El camino de dagas
El corazón del invierno
Encrucijada en el crepúsculo
Cuchillo de sueños
La tormenta
Torres de medianoche, escrito ya por Brandon Sanderson, al haber fallecido Robert Jordan, sobre los textos e instrucciones que dejó preparados
 Un recuerdo de luz, ídem
Y añadimos, para completar la lectura de esta enoooorme serie (repetimos, casi setecientas páginas por libro, en promedio)
Nueva Primavera, una pequeña precuela que el propio Robert Jordan escribió, evidentemente atrapado por la original magia del mundo que estaba creando en su imaginación.

Muy recomendable al final, para lectores muy avanzados, que puedan introducirse en este universo para explorarlo completo y tengan al menos una oportunidad de salir por el otro lado ilesos. Ánimo.

Las maravillas del 2000, por Emilio Salgari
Resulta muy divertido seguir hasta el final las elucubraciones que en el siglo XIX con su forma etnocéntrica de ver el mundo se hacían algunos escritores sobre las cosas, avances y logros que traería el progreso en torno al mítico año 2000. Nos ha resultado curiosa esta incursión en la anticipación por parte del creador del inmortal Sandokán.
Hoy, pasado ya ese año 2000 (algunos de vosotros nacidos ya bien después de esa fecha)… bueno, no os vamos a explicar más. Leedlo si tenéis curiosidad.


Los herejes de Oxford, por S.J. Parris
Otro ejemplo de novela histórica al uso que cogiendo un personaje de renombre, intenta construir una trama “moderna” de novela negra a su alrededor. El resultado, si sois indulgentes, es entretenido a veces. Pero, a poquito exigentes que queráis ser, os daréis cuenta de que necesitáis más. De que todo resulta intercambiable (trama, personajes, escenario) y de que no tenéis la sensación de aprender nada o de que se os anime a la reflexión. Ea.
 

La calavera de cristal, por Manda Scott
Este es un ejemplo de cómo no se deben hacer las cosas. Aunque el tema es prometedor, es muy fácil caer en un misticismo vacío y estereotipado que, aunque puede leerse hasta el final y hacerte pasar un rato entretenido, no deja nada que recordar en vuestras mentes. Seguro que hay cosas mejores que leer por ahí.


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Alamut, por Vladirmir Bartol.
Clásico entre los clásicos de la novela histórica, este antiguo texto (corregidme, pero creo que se escribió en los años treinta del pasado siglo) os ha resultado moderno, reflexivo e inteligente. Prueba evidente –por si alguien lo dudaba- de que lo que está bien escrito, sobrevive al tiempo y puede darle dos o tres lecciones a mucho bestseller actual.

El sindicato de policía yiddish por Michael Chabon
Para los que, como nosotros, seáis fanses y fansas de la ciencia ficción, en especial que aquella que hipotetiza con historias alternativas, este sorprendente texto, mezcla de novela negra con la mejor historia ficción, os atrapará en sus maléficas garras…







Resultado de imagen de asesinato de HeydrichHHhH por Laurent Binet
Original, interesante novela sobre un episodio muy conocido de la Segunda Guerra Mundial. Aunque puede desanimar a lectores no entrenados, acaba enganchando y arrastrándote hasta el final.

Resultado de imagen de huracan en jamaicaHuracán en Jamaica, por Richard Hughes
Novelón.
Otro clásico escrito hace muchos, muchos, muchos años (corregidnos si nos equivocamos, en los años veinte o treinta del pasado siglo) y que, de forma adictiva, humorística, entretenida y muy inteligente te atrapa y te muestra algo que a nosotros nos parece obligatorio desenmascarar: la absoluta amoralidad de la infancia que no solo no es dulce, ni inocente, ni pura, sino que ni siquiera debe serlo.
Es lo que es.
Como el Universo.
En fin, os la aconsejamos: pasaréis un buen rato.

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La estrella más brillante, por Marian Keyes
No nos gusta juzgar un género sin haberle echado al menos un vistazo. Y este género de novelas (tipo El Diario de Bridget Jones -suponemos que la más conocida- y demás) resulta adictivo. Marian Keyes escribe muy bien, es divertida, muy observadora y entretenida de leer. Engancha, incluso aunque el tema, inicialmente esté muy lejos de lo que, en principio nos llama la atención. Y eso, amiguitos y amiguitas, es todo un elogio.

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Kitchen, por Banana Yoshimoto
Novelita muy cortita o cuento largo, se deja leer con esa extraña atmósfera que impregna los textos de Murakami o algunos anime que estamos viendo en nuestros ratos de ocio. Hay algo desconcertante en la forma japonesa de ver el mundo. Y eso nos agrada. 




La canción de cazarrabo, por Tad Williams
Entretenida epopeya gatuna. Sabemos que esto nos va a costar algún que otro enemigo, pero hay que decirlo: para nosotros solo tiene en contra el hecho de que, generación tras generación, un perro es y ha sido miembro de hecho de nuestra familia y persona honoris causa, cosa que jamás de los jamases ha conseguido (y lo han intentado, creedlo) un gato.
Por lo demás ahora entendemos el título de una sección de la "filosofía para cuatro gatos" de un querido compañero nuestro.
Pasaréis, especialmente los más jóvenes un ratito entretenido.


El samurai, por Endo Shusaku
Otro novelón de tema histórico, no precisamente reciente (se escribió en los años ochenta) muy inteligente, interesante y ameno de leer. Conocíamos un poco el hecho histórico en el que se basa la trama (no os lo vamos a pisar) pero mola mucho saber que esas cosas sucedieron. Y que en el siglo XVII unos samuráis se pasearon por las calles de Madrid. Ups, no decimos más.




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El mapa del tiempo, por Felix J. Palma
Es verdad que, por prejuicios personales, no solemos dar mucha prioridad a los autores patrios. Muchos nos han decepcionado -y mucho- en el pasado. Pero también es cierto –y si seguís este blog sabéis que así es- en las pocas ocasiones en que lo hemos hecho nos hemos encontrado con absolutas sorpresas, muy bien hechas y muy interesantes.
Ese es el caso de esta fenomenal novela de aventuras y ciencia ficción, premio Ateneo de Sevilla, muy lograda, original, entretenida y adictiva. Sí señor, nos ha molado.



Elmister, la forja de un Mago, por Ed Greenwood.
Resultado de imagen de Elminster
Dentro de la colección Reinos Olvidados -que ya es en sí un poderoso negocio con sus propias series, personajes, merchandising, videojuegos y demás-, nos tropezamos como por casualidad con esta novela.
Entretenida, ligeramente adictiva, se convertirá en un rato de diversión para vosotros si no habéis leído gran cosa acerca del tema Espada y Brujería. Si no es el caso, todo os sonará y perderá un poco de la gracia. No obstante, del mismo autor, nos hemos entretenido leyendo también estos otros dos títulos
Elmister en Myth Drannor
La tentación de Elmister
…que no han cambiado nuestra opinión.
Entretenidos, vagamente confusos, acción, luchas y una leve sensación de cosa muy, muy superficial.

Ahora, si habéis sido capaces de leer hasta aquí, quisiéramos recompensaros.
Quisiéramos recompensaros ofreciéndoos algo que hasta ahora no os habíamos ofrecido:


                                                               Poesía.
Poesía pura y dura.
Poesía para alucinar.


Resultado de imagen de poesíaPara ello hemos pedido a la persona a la que más queremos del mundo mundial (para quien la poesía es como el aire que se respira o quizá más importante, puesto que para qué hay que respirar si no hay poesía...) que os haga -nos haga- una recomendación.


Ahí va lo que nos ha dicho:



“De entre toda la poesía española y no española que he leído me resulta difícil y en cierto modo inútil hacerte una reseña, pues sería  extensa y creo que poco práctica.
De algunos ya ni me acuerdo, aunque sé que están.
Todos los poetas que nombro a continuación han escrito poesía amorosa, desde sus particulares puntos de vista claro, y esta cuestión también te puede servir para usarlos como introducción en esa actividad de poemas de amor que quieres organizar en tu instituto.

Es importante  leer la poesía con detenimiento y con la mente en blanco como si todavía fuéramos niños y todo nos pudiera asombrar.  

 Un poema leído y a otra cosa; no se leen nunca todos de golpe, por dios, que pecado.
 No hay que intentar entenderla del todo, que nos deje, en cierto modo un halo de dudas y, a la vez, un golpe en el corazón.
Resultado de imagen de Jose Angel Valente De entre los poetas españoles yo escogería a cuatro:

D. Francisco de  Quevedo (como ya estuvimos hablando), D.  José Hierro, D. Luis Cernuda, y D. José Angel Valente, del que te envío el siguiente poema de amor muy visceral:

Latitud

No quiero más que estar sobre tu cuerpo
como lagarto al sol los días de tristeza.

Se disuelve en el aire el llanto roto,
al pie de las estatuas
recupera la hiedra
y tu mano me busca
por la piel de tu vientre
donde duermo extendido.

El pensamiento melancólico
se tiende, cuerpo, a tus orillas,
bajo el temblor del párpado, el delgado
fluir de las arterias,
la duración nocturna del latido,
la luminosa latitud del vientre,
a tu costado, cuerpo, a tus orillas,
como animal que vuelve a sus orígenes.

 En todos ellos, como en los poetas en general, el amor/desamor está muy presente.
  
Te mando un poema de Luis Cernuda que me parece sublime para entender lo que siente una persona cuando está enamorada, no es correspondida y además la sociedad que le rodea no se lo permite (léelo despacísimo):

Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
Resultado de imagen de luis cernuda jovenpara saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.
Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.



Me encantaaa, joder.
Y ahora vamos con las reseñas que me has pedido.

La primera reseña es de mi último descubrimiento: Donald Hall, poeta norteamericano, sus mejores poemarios puedes localizarlos en inglés en Internet y, por supuesto, en las librerías en español, las traducciones me parecen buenas, pero claro no soy una experta.
Yo me he comprado La cama Pintada de Valparaíso ediciones (ya sabes que prefiero el libro en papel) y on line,  a veces leo poemas de su otra obra importante Without .
En ambas está escribiendo, de manera repetitiva (y muy dolorosa para el que lee), la separación que ha sufrido por la muerte de su mujer.
Lamenta este hecho definitivo en su vida pero con un vocabulario cotidiano, fácil de comprender por todos. Otra cosa son sus metáforas: muy sensitivas, no se aleja de los sentidos. Parece que quiere verlo desde la distancia pero sus palabras le delatan porque no puede, pobrecillo. Es muy humano, muy de piel.  Me encanta, porque, a pesar de todo, tiene esperanza, y cuando lo leo me siento mejor persona.


Resultado de imagen de Donald HallEl recorrido de la felicidad es doloroso;
lo mismo que recordar el dolor.
Vivo en un presente lleno
de aniversarios y objetos:
tu alfiletero; tus zapatillas blancas;
tu secador de pelo,
la etiqueta albahaca escrita en una caligrafía que conozco;
una mancha en unas sábanas estampadas".

“Morir es sencillo. Lo peor es… la separación”.
 Estaba sentado junto a ella cuando murió, y le cerré los ojos.
 Después de enterrarla, al principio no podía hacer otra cosa que gritar...


Por otro lado, y en el extremo contrario está el poeta inglés y grandísimo cabronazo Ted Hughes.
El revés del anterior.
Deshumanizado, enemigo de metáforas y de lindezas, sin juegos de palabras y  cruel con la raza humana. Para mí da en el clavo cuando expresa el hastío de ser humano y  el sentirse vulnerable ante las relaciones amorosas. Lo hace sobre todo en su poemario Cuervo, que yo tengo en una edición bilingüe

A través de este personaje, Cuervo, Ted Hughes muestra como una locura contenida por los errores cometidos en su vida, también llena de amor y de desamor. Y, muestra con un lenguaje muy mínimo, imágenes surrealistas y extrañas con un dios de por medio un poco perezoso para hacer el bien...

Me parece un maestro, es difícil hacer esto. Si te gusta y entiendes el poemario Cuervo es que eres magnánimo con la raza humana, y entiendes al poeta que lo escribió. A mí me parece alucinante. Cada poema es como un cortometraje, muy visual (si tienes la suficiente imaginación) Te mando uno de los que habla del amor humano a los ojos de Cuervo:


"Hombre y Mujer —sus cuerpos sin alma,
mitigados y boquiabiertos, la mirada perdida,
yacían inertes sobre las flores del paraíso,
Resultado de imagen de Ted HughesDios meditaba.

 El problema era grande,
mas rendido por la Creación, se quedó dormido.
Cuervo sonrió.
Con su pico partió al Gusano —el hijo único de Dios,
en dos retorcidas mitades.

Tomó la mitad de la cola y la metió en el Hombre,
con la parte herida colgándole por fuera.

Tomó la mitad de la cabeza y la metió en la Mujer
y ésta se deslizó camino adentro, hacia arriba,
hasta asomar por los ojos,
llamando a su otra mitad para que se uniera a ella,
rápido, al instante, pues ¡oh!, era tan doloroso.


El Hombre despertó mientras era arrastrado sobre la hierba.
Resultado de imagen de Ted Hughes CROWLa Mujer despertó viéndolo venir.

Ninguno de los dos sabía lo que había pasado.

 Dios seguía durmiendo.
Cuervo se moría de la risa.”



Bueno, niños, niñas y demás especies. Pues ahí queda eso. Ahí quedan esas recomedaciones y deseos.


Para que los disfrutéis, para que os cambien la vida, para que os os llegue a sangrar el alma ante las palabras de alguien, o lloréis de puro gozo ante la belleza de un poema; para que si os atrevéis, intentéis cruzarlos de punta a punta y salir sin cambios, sin marcas y sin cicatrices por el otro lado (no lo conseguiréis, claro, pero ese es precisamente el placer de leer)



Mirad que bien: acaba de aparecer un misionero en una canoa que se dirije a la aldea más cercana. Vamos a darle este paquete con todas nuestras notas y, a cambio de nuestro último cigarrillo, le pediremos que lo acerque a la civilización.
Estáis leyendo.
Eso es que ha llegado.


Nos vemos.