domingo, 20 de noviembre de 2011

Viajes con encanto 1

MARCORA, EL ENCANTO DE LO COTIDIANO.

“Aunque en los mapas no figura muy claramente, no cabe duda de que el centro del Universo es sin duda un lugar maravilloso excavado en la roca llamado Fraguel Rock”

(chooorras, ya nos hemos liado otra vez. Sabréis disculparnos y si no, ya va siendo hora de que aprendáis, que vamos teniendo una edad, lessshe...)

“Aunque en los mapas no figura muy claramente, no cabe duda de que Marcora es una hermosa ciudad, especialmente si a uno le gusta dormir entre mugre, infestarse de piojos, oler a pies y axilas retestinadas y enganchar una disentería tras otra por beber la putrescencia que los Marcoranos hacen pasar por agua, y comer las salsas parduscas y las gorrinadas que parecen preferir de forma obsesiva a los alimentos enlatados y precocinado propios de los países civilizados como el de quien sea el- o la- que esté leyendo, claro..

Llegar a Marcora es bastante sencillo y barato. Claro que si uno no quiere ir andando y tardar seis meses en llegar, entonces debe coger un autobús que cuesta tan solo 600 € y apenas tarda tres días de ruta entre cerros abruptos y barrancos horrorosos en los que compartirá asiento con una tribu de familias numerosísimas con una especial predilección por las gallinas como animal de compañía.

Marcora, situada al norte de la República de Andestán, en las costas del jabonoso mar de Ajax, es, al contrario de lo que su mala prensa podría hacernos esperar, un lugar infecto, insalubre y perpetuamente cubierto por el lodo negruzco que desprenden los superpetroleros cada vez que, por mantenimiento o por pura mala sombra, vacían sus tanques en el estuario sobre el que se encuentra la ciudad. 

-Este vaciado es tan frecuente que, de hecho, Marcora es famosa y figura en el libro Guinness de los Records por ser el único lugar del mundo donde el agua del mar es inflamable y se emplea directamente, sin diluir, para hacer funcionar maquinaria pesada-.

Aunque existe, el Aeropuerto internacional de Marcora, también figura en el Guinness de los Records como poseedor de la mayor montaña de carne picada del planeta, lo cual hace innecesario entrar en más detalles acerca del cómo llegar. Entendemos que queremos decir cómo llegar vivos, claro.

Cuando uno llega a Marcora por primera vez, queda inmediatamente prisionero de los encantos de la ciudad y de los esbirros del Jefe de Policía Local que con diligencia lo conducen a un calabozo infecto sin juicio previo y lo mantienen en esta situación, amenizada con los alaridos de otros torturados en celdas cercanas en tanto no abone las tasas de rescate que oscilan arbitrariamente entre los 2000 y 6000 € (según la pinta del viajero, sus preferencias sexuales y la caprichosa voluntad del Jefe de Policía). Una vez abonadas las tasas, es conveniente dirigirse al principal y por lo demás único hotel de la ciudad. No es recomendable transitar incautamente por los barrios bajos, pero claro, dado que todos los barrios de Marcora son “barrios bajos”, ello da a los viajeros la opción de, o bien trasladarse volando al hotel, o bien, por un módico precio, contratar los servicios del Jefe de Policía, el cual gustosamente proporcionará una escolta armada y un vehículo blindado para este paseo.

 
La vista que el viajero obtiene a través de las portillas del tanque y desde las troneras del hotel es encantadora: el abigarrado color local de las multitudes pintorescas se entremezcla con el concierto de aromas y sonidos exóticos para formar un cuadro de profunda y cautivadora emoción – especialmente de noche.

Voces, instrumentos musicales, el cántico de los sacerdotes en el crepúsculo, los alaridos de las mujeres expuestas en las picotas públicas, el tableteo ocasional de las armas de fuego se amalgaman en una sinfonía de sonido y olor. Las especias, las desconocidas comidas, la mugre, la basura, las espaldas purulentas de los encadenados y el aroma profundo de las cloacas a cielo abierto, inundan al viajero de perfumes inconfundibles.

Marcora, en su plenitud, es una ciudad que, sin duda, deja huellas en el viajero. Recuerdos imborrables, cicatrices de navajazos, heridas de bala o ácido arrojado a los ojos, siempre es fácil reconocer a los viajeros que han pasado por Marcora.

Marcora ha sido recientemente declarado por la UNASCO “Patrimonio de la Humanidad” en reconocimiento a su carácter de.. . de..., bueno, mas bien como aviso.

Qué ver en Marcora:
Si estás en Marcora, no dejes de visitar:

* El Tribunal de los Fanáticos Religiosos, en el que clérigos de todas las confesiones lapidan, queman o empalan a disidentes y librepensadores de todas las tendencias.

* El Pozo de los Deseos. Un antiguo pozo del s. XIV en el que la tradición exige que se suiciden todos los que desean salir de allí, bien por propia voluntad, bien ayudados por una turba vociferante.

* El museo etnográfico, donde se recoge la evolución de los instrumentos de tortura desde el siglo V A. de C. y se exhibe de forma permanente, el peazo cipote del bedel principal, una curiosidad médica debido sin duda a su inusitado tamaño y al hecho de estar completamente cubierto de verrugas y pelos negros.

Dónde comer en Marcora:
               
* En Chez Fattale (Rue Castrattionne, 9), un encantador rinconcito en el casco antiguo, famoso por su “crema oscura al aroma de repollo” . Es conveniente reservar con antelación. Su única mesa está muy solicitada. 35 € por persona.
               
* El Hotel Único (en Pza de la Vengeance, 16) ofrece también un buffet libre a módicos precios en el que se pueden saborear varias de las especialidades locales, como los “fideos con arena”, la “sopa de sémola con grumos”, “las chuletitas de cartón de la abuela” y la famosísima “sopa de trapos viejos con mistol”. 12 € por persona.



Dónde dormir en Marcora.

                * Aunque no es aconsejable dormir en ningún sitio de Marcora (salvo que no te importe no volver a despertar) el Hotel  Único – o único hotel de la ciudad – ofrece habitaciones individuales con encanto y cerrojo por 30 € la noche en temporada baja. Una habitación doble sin puertas puede costarte unos 10 € y por un pequeño suplemento puedes compartir el baño con todos los empleados del hotel.




Información de utilidad:

Para viajar a Marcora es conveniente estar vacunado de todo lo conocido, al menos con seis meses de antelación.

La moneda de Andestán es el Gusari. Actualmente 1 € = a lo que quiera el Jefe de Policía.

Tensión eléctrica 220 v con vaivenes.

 Horario GTM más o menos 5.(Según decida el Jefe de Policía)

Es preciso el pasaporte y una tasa de liberación de 6500 € para abandonar el país, aunque algunos grupos armados te llevan a la frontera por mucho menos dinero.

En Marcora es obligatorio el consumo de bebidas alcohólicas. La especialidad local, el licor de Shapapote (70º) se encuentra por todas partes. Es conveniente no fumar por las calles o al hablar muy cerca de un Marcorano ante el peligro de explosión.

Webs de utilidad:
Hacen falta muchos webs para ir a Marcora, pero aquí te ofrecemos algunos de los más útiles:
















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1 comentario:

Javier 16 dijo...

Bueno, bueno…es un país al que poco a poco todos los demás van tomando su ejemplo. La voracidad humana pronto dejará los lugares productivos en auténticos eriales.
De momento, tal y como están las cosas, mal me pilla para viajar. Tal vez, en otra ocasión.
Está soberbio el relato.

Saludos.