jueves, 6 de febrero de 2014

Historia incógnita: La lista infinita...

La persona más inteligente de la historia se llamó Bila N´kumi

Esta niña nació el 28 de junio de 1987 en el campamento de refugiados del ACNUR en Tumissere (Chad). 
Se estima actualmente que su nivel de inteligencia habría superado con creces todos los instrumentos de medida existentes colocándose en torno a un 350. 
Su talento matemático probablemente habría significado una revolución en nuestra forma de entender el universo y, con certeza, su geometría de forma que los viajes intergalácticos habrían sido una realidad sencilla en torno al año 2009. 
Según las estimaciones realizadas por algunos expertos, es posible que Bila fuese una mutación, tal vez el siguiente paso en la evolución del Ser Humano hacia una especie claramente superior. 
La pequeña Bila falleció por desnutrición a los siete días de su nacimiento.


El más asombroso músico de la historia fue Arnaldo Zipuangue Martínez, nacido en la aldea de Chinchapoya (Perú) el 8 de agosto de 1992. 
A los dos años podía tocar con un nivel de perfección sobresaliente cualquier instrumento musical. A los cuatro años y habiéndola escuchado una sola vez, a lo lejos en la radio de un autobús que pasaba, fue capaz de adaptar para Siku –un instrumento tradicional boliviano- la sinfonía de camera nº 2, opus 38, de Schoemberg, completando por lógica estética todas las partes que no había podido escuchar. 
Dos meses más tarde compuso mentalmente su opus 1 en Re. Esta obra habría supuesto una revolución en la forma de entender la relación entre emoción y frecuencias, convirtiendo la música que conocemos en algo cercano a una fuerza capaz de provocar cambios físicos en la realidad. Estamos hablando de una energía que, hasta hoy, consideramos únicamente “un milagro” o “magia”. Esta obra podía provocar tormentas, hacer florecer árboles en pleno invierno y, según un estudio reciente, devolver la vida a los difuntos.
Arnaldo trabajó desde los seis años hasta los siete en las salinas de Chinchapoya. Jamás fue a la escuela y sus excepcionales ideas musicales nunca fueron puestas por escrito. Murió de tifus en 1999.

Valérides Satubuzno, nacido en Ribatejada (Cuenca) el 28 de noviembre de 1965 fue, con toda certeza, el más grande filósofo de la historia. 
Su absolutamente increíble Hipótesis sobre las bases del Pensamiento habría revolucionado las bases de la filosofía, dotándola de un fundamento matemático sólido que la habría colocado al nivel de las ciencias exactas y sacándola del marasmo de especulaciones, argumentaciones vacuas y palabrería fácil en el que reside. 
La capacidad de predicción del comportamiento humano que la disciplina habría alcanzado – a decir de algunos expertos, bastante superior a la teórica Psicohistoria postulada por  el gran Asimov- habría supuesto una revolución en la comprensión científica de la ética y la moral. 
Valérides Satubuzno demostró científicamente la existencia de varios dioses con argumentos incontestables acompañados de evidencias empíricas. 
El padre de Valérides jamás consintió que su hijo fuese a la escuela, destinándolo desde su más temprana infancia a ser su sucesor en el cuidado y conducción del ganado lanar. Que se sepa, los frecuentes avisos de absentismo escolar emitidos no ocasionaron ninguna consecuencia. Valérides intentó conseguir que el cura párroco de su aldea pusiese por escrito alguna de sus ideas, sin conseguir nada más que una charla bienintencionada del mismo, que lo llevó de nuevo a su casa, donde su progenitor añadió una nueva tanda de hostias a las que ya le había proporcionado a lo largo de la semana. Murió a los treinta años de edad. Se cree que de tuberculosis.

Charles O’Reilly (Cork, 1997 – Londres 2013) ha sido considerado el más grande poeta y dramaturgo que jamás haya existido sobre la faz de la tierra. 
No existe una obra literaria que pueda compararse a su Lamento Dulce para dos voces y destrucción de mobiliario urbano (Cork, 2004). Esta inclasificable maravilla aunaba en un formato radicalmente nuevo la fuerza lírica de la ópera, con un concepto interactivo en el que el público –siempre cambiante- constituía una parte indispensable del desarrollo de la emoción estética que un increíble uso del lenguaje movía hasta extremos sensualmente aterradores en profundidad, belleza y emociones. De alguna forma extraordinaria, O’Reilly logró conectar el ritmo y la cadencia de las palabras y su significado con los más arcanos centros del placer estético en el Cerebro humano. 
Diagnosticado y etiquetado como Autista con graves alteraciones del comportamiento desde los dos años, Charles pasó gran parte de su vida amarrado a una cama en el St. Brigit Hospital for Mental Disease de Dublin, hasta las cejas de antipsicóticos, por lo que nadie, nunca, pudo escuchar ni uno solo de sus aterradoramente hermosos poemas. Piezas exquisitas como Jardín tortuoso o seis monos en el zoo de Baile atha Cliath han quedado para siempre ocultas en la rojiza oscuridad del interior de su prodigiosa mente.
Murió en Londres, durante una intervención quirúrgica destinada a eliminar de su cerebro un foco de irritación de carácter epiléptico.

La lista es infinita... 

2 comentarios:

maslama dijo...

no hace falta ser un genio para tener derecho a la vida, pero sí, nunca sabremos el talento que se perdió inútilmente, sin ningún motivo que se pueda confesar en voz alta, probablemente fue mucho

besos,

Chuan Che Tzú dijo...

Amiga Maslama: No puedo evitar en la Realidad que se perdió el día que murió Mozart. O en qué tipo de mundo sería este si Sam Cooke no hubiera sido asesinado. O cuánta belleza se desvió a otros universos cuando en éste mataron a John Lennon. Y esos sólo son los nombres que conozco... ¿Cuántos jamás llegamos a conocer?

Debo dejar de leer Ciencia Ficción... ;)