El traidor.
Tú podrías detener al verdadero ladrón, al estafador, al que está induciendo al suicidio, al que está violando los derechos de tus conciudadanos, en vez de salir a la calle acorazado a cumplir órdenes a ciegas. No es eso lo que tú querías cuando te hiciste policía, estoy seguro. De otra manera, no eres digno del uniforme que llevas.
Una vez, un amigo Juez, me dijo que ellos y ellas están siempre de servicio, obligados a actuar contra el delito tan pronto como lo conocen. El crimen y sus perpetradores son conocidos y, pienso, que al igual que en la Violencia de Género, podría actuarse sin esperar a la denuncia de las víctimas que, igual, no tienen siquiera el dinero necesario para denunciar.
Anoche, mientras me dormía, pensé en el traidor. Esa persona multimillonaria que jamás perderá su tiempo leyendo estas líneas.
Uno sólo de vosotros, uno sólo que desee actuar con decencia y dignidad podría acabar con este estado de las cosas.
Uno sólo que se niegue a participar en el juego suicida de la especulación y los beneficios a costa de la sangre de otras personas.
Sólo es necesario uno.
¿Por qué no tu, amigo, amiga? ¿No te enseñaron de pequeño que está mal pisotear a los seres humanos? ¿Que el mayor de los pecados es tratar a los demás como si fuesen cosas? ¿Qué la esclavitud es indecente y está mal? ¿Que, hagas lo que hagas, jamás podrás llevarte un céntimo a la tumba? ¿Que no te servirán de nada los millones arrancados a la especulación sobre el suelo que no te pertenece, sobre los alimentos que jamás te comerás, sobre los recursos que pueden hacer que el mundo marche para todos, sobre el sudor y las horas robadas a sus vidas de miles, de millones de trabajadores y trabajadoras del mundo entero?
Para siempre.
Podría sabotear el juego loco de los mercados. Uno solo de vosotros podría construir un mundo basado en una economía real, en la que se produzcan bienes para mejorar la vida de todas las personas, a un precio justo; en la que se gane y se crezca en base al comercio de bienes y no a la especulación sobre los posibles beneficios que podrían haberse obtenido; en la que no sea necesario exprimir vidas o territorios en un juego piramidal sin objetivo, sin meta, sin futuro.
Uno solo, amigo o amiga traidor. ¿Por qué no tu?
Traiciona.
Millones de personas te estarán eternamente agradecidas.
Son un poco cobardes. Menos mal que siempre nos quedará Falete tirándose del trampolín...
ResponderEliminarUn abrazo amigo.
Menos mal, amigo Javi. Menos mal...
ResponderEliminaruna carta llena de verdad. Lástima que no sean las verdades, los verdaderos valores de las gentes y de la vida, los que muevan a los poderosos (tan solo su avaricia y su soberbia)
ResponderEliminarbesos,
Estimada Amiga Maslama:
ResponderEliminarEstoy seguro de que nos educaron mal. Nos prepararon para ser "personas" y no nos dijeron que, en realidad, no todos están jugando con las mismas reglas...
¿Podremos cambiar el juego?