Atrofia de la Percepción Extrasensorial
El arquetipo del perro. El
perro que hasta los dioses desean tener. Si un Rolls Royce fuera un perro,
sería ese puñetero perro: un collie alto, recién lavado, planchado y cepillado,
con un pelaje que daba la impresión de moverse a cámara lenta, oscilando como
una estela brillante en la carrera del animal, perdurando unos segundos en la
retina, como la cola de un cometa.
Decir
que venía ladrando sería insultar a ese Dios entre los perros. Su voz tenía una
cualidad sonora, profunda y salvaje. Si el aullido del lobo fuese el Castellano,
la voz del perro estaría tan lejos del mismo como lo está la voz de Constantino
Romero leyendo a Quevedo de los alaridos de los hinchas de un equipo de fútbol.
Venía
avisando. Advirtiendo. En un bajo profundo, resonante, que despertaba ecos en
las montañas lejanas. Tenía un punto de sirena de barco.

Si las personas fueran paisajes, esta
tribu sería una cueva. Un agujero desnudo y arenoso sin nada donde sentarse o
que comer. Los reconoceréis fácilmente por su mirada, aunque se hayan criado en
Wall Street –que los hay-.
-¿Y
ahora qué hostias le pasa a este chuuucho? –dijo.
Con la airosa cabeza erguida, la punta oscura del hocico
realizando un completo escáner de aromas corporales, el perro miró con sus ojos
de color miel a los ojos marrones sucios del sujeto. En cualquier otro planeta,
hubieran saltado chispas de comunicación telepática.
-¡¡Fuera
d’ai t’uuuuso!! –fue la respuesta.
-¡¡Jodío
t’úuuuso!!¡¡que te largues he dicho!! –el aborigen, dando muestras de una profunda sensibilidad, hizo
ademán de agacharse a coger un terrón.
-¡¡Caaagüentó
el perroloscojones!! –añadió el poeta a las perlas emitidas hasta
entonces, mientras lanzaba hacia el animal un gasón de arcilla de casi kilo y
medio de peso, que éste esquivó sin apenas moverse.
El
collie permaneció unos instantes quieto. Miró al hombre. Luego al bosque. Luego
al hombre. De nuevo al bosque. Emitió un suave gemido de queja. Giró sobre sí
mismo con urgencia. Apuntó con su hocico al bosque. Luego se acercó al
individuo. Con mucha suavidad, agarró su manga y empezó a estirar.
Hacia
el bosque.
-¡¡Lapúuuta
el t’úuusssso!!¡¡Pues no va y me muerde!! –El sujeto apartó la mano espantado,
enarbolando la azada como si fuese un arma de guerra. -¡¡¡L’arreo con l’azá,
cagüendioss!! –
Tres
diminutos conejos acudieron corriendo desde una granja cercana. Cada uno de
ellos llevaba en la boca un rotulador para pizarra.
Uno verde, uno rojo y uno
azul.
El collie cogió los rotuladores y con gesto impaciente comenzó a trazar
un diagrama: un monigote con boina, un perro, una sinuosa línea que conducía a
un círculo en medio del cual aparecía un monigote más pequeño.
-¡¡Aibalaostia!!
–dijo el sujeto. Los animalitos emitieron un suspiro de alivio. -¡¡Un perro con
un rotulador en la boca!! –
Un
grupo de grajillas sujetó a una de ellas que se abalanzaba sobre el humano con
la clara intención de darle una colleja. El resto de los animalitos cerró los
ojos mirando al cielo con desesperación. Un topo llegó a exclamar en voz alta:
-¡¡pero será gilipollas el tío…!! -antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo y
callarse avergonzado.
El
collie, desesperado, escupió el rotulador y con una melodiosa voz de bajo dijo:
-¡¡A
la mierda!! ¡¡Escúchame bien imbécil:!! ¡¡El pequeño Jimmy se ha caído a un pozo y
necesita ayuda!!¡¡Presenta desgarro en ligamentos de la rodilla derecha y
síntomas de hipotermia!!¡¡Le he puesto un vendaje de compresión y he
estabilizado sus constantes, pero hay que sacarlo cuanto antes del pozo y
trasladarlo a un hospital!! –
El
hombre se sacó el cigarro de la boca y lo miró pasmado.
-¡¡Esta
mierda es la hostia!! –dijo admirado.
....
Seguro que se estaba fumando algo que había plantado y ya estaba caducado...
ResponderEliminarEnorme relato.
Saludos.
Amigo Elvis: lo que me duele del relato es que, posiblemente, sin fumar nada, el sujeto TAMPOCO se habría enterado de nada.
ResponderEliminarHace que uno se pregunte para qué exactamente tenemos un cerebro la mayoría de nosotros... ;)
Amigo tienes un blog super interesante..Me he quedado por acá y te invito al mio.Un cálido abrazo.
ResponderEliminarAmiga Idolidia: Bienvenida. Me alegra que estas líneas resulten de interés para alguien -para eso se escribieron-. Acepto encantado su invitación...
ResponderEliminar¡me ha encantado, me he reído a carcajadas! no tengo más remedio que decirte que tienes un don para el humor, el retrato del perro y de ese individuo son magistrales. Por un momento temí que el perro acabase mal, que le disparase o algo así, por suerte no ha sido así
ResponderEliminarbesos,
Amiga Maslama: Si leyendo a solas se ha encontrado riendo a carcajadas, este absurdo blog habrá logrado, por una vez su objetivo.
ResponderEliminarNormalmente nos conformamos con las sonrisas... pero las carcajadas son nuestro secreto anhelo.
Muchas gracias.
Por otro lado, a mí me preocupa -bastante- el pequeño Jimmy... ;)