Evitar conflictos for dummies...
Un grupo de científicos españoles,
pese a la moderación de la subida del presupuesto para investigación optimizada
por el Gobierno, ha diseñado un método que, según dicen ellos, adecuadamente utilizado, contribuirá
de una forma casi definitiva a terminar con los problemas del mundo:
EL MÉTODO.
Amigos, amigas, en el presente artículo, fruto de la entrevista que mantuvimos con ellos, se detalla la fórmula
infalible para evitar malentendidos entre los Seres Humanos independientemente
de su país, de su lengua o de la cultura de origen, de forma que puedan
resolverse problemas y encontrarse conclusiones prácticas siempre que sea
posible.
¿Cómo no íbamos a hacer lo imposible por divulgarlo entre la mayor cantidad posible de nuestros cuatro o cinco lectores habituales?
¿Quiere usted resolver un problema con alguien?
¿Pretende conseguir apoyo y ayuda para una idea?
¡¡siga estos sencillos pasos y asómbrese de los resultados!!

2.- Hable lentamente,
pronunciando con claridad. Vocalice. Muchos idiomas tienen un origen común y
hablando despacito en realidad es sencillo comenzar a entenderse.
No
se preocupe por el silencio. Si no tiene usted claro lo que quiere decir, mejor
cállese y no diga la primera gilipollez que le venga a la cabeza sólo para
llenar el vacío.
6.- Recuerde que el Principio de
Autoridad –supuestamente muerto en el Renacimiento- sigue vigente, más orondo y floreciente que nunca, en muchos
países –incluido el suyo, amigo lector o lectora-.
De esta forma podrá usted
escuchar argumentos tan infalibles como “porque lo digo yo”, “por mis santos
cojones” o tal vez, “porque así lo ha decretado Dios”, “El Maestro, Obispo,
Papa, Hombre Santo, Profeta de turno –tache
lo que no proceda- lo ha dicho así” o, muchas veces "porque lo han dicho en la tele".

Si desea usted rebatirlos,
pruebe también con una demostración científica, por si acaso, aunque rara vez
es de utilidad.
Si desea resultados prácticos, guarde silencio, de por
terminada la conversación y diríjase a otra persona, a alguien que de verdad
sepa sobre el tema y tenga ganas de cambiar algo o solucionar un problema.
En cualquier caso, si le gusta polemizar e
ingenuamente cree que irá a algún sitio, debe aprenderse de memoria la Biblia,
la Torá, el Corán, la Bhagavad Gita, los Trabajos y los Días, los Nueve Libros
Sagrados de Pederastio Malphormado, El Bardo Todol, el Libro Egipcio de los
Muertos, un gran montón de literatura
asiática y, además, deberá pasar el resto de sus días aprendiendo lo que los Manaschis,
Griots y similares tengan a bien contarle.
También puede ser interesante leerse
el Libro de Mormón y un opúsculo
titulado 2012 formas de convertirse en Dios.
Si su interlocutor no puede
acreditar esos mismos conocimientos, no trate cuestiones espirituales con
semejante ignorante. Así podrá usted perder su tiempo eficazmente debatiendo
sobre temas metafísicos con alguien capacitado.
En estos casos,
tras el silencio oportuno, proceda usted a aclarar sus dudas con la siguiente
cuestión: “y esto… exactamente ¿qué tiene que ver con lo que estamos hablando?”.
La idea es no dejarse distraer y ayudar a nuestro interlocutor a centrarse en
la cuestión que se pretende solucionar. Si no lo conseguimos, nuevamente
aconsejamos guardar silencio, dar por terminada la conversación y, si procede,
buscar a una persona inteligente con la que hablar. Alguna hay.
El grupo de investigadores nos
contó su método despacito, amablemente, en una conversación suave, amena y agradable,
sentados en la terraza veraniega de un simpático café junto a la playa en una
localidad cuyo nombre no vamos a dar porque nos gusta demasiado.
De fondo –siempre
bajo el consejo de nuestros interlocutores- no se escuchaba una televisión, ni
un volumen absurdo de música enlatada. No estuvo mal. Creemos que os enteramos
de todo. Y así os lo contamos, amigos, amigas y demás lectores.
Oye… igual funciona.
Estoy totalmente de acuerdo con usted, mi buen amigo.
ResponderEliminarEl silencio, ACTUALMENTE, es el mejor aliado.
Es preferible ser dueño de tu silencio que esclavo de tus palabras.
Estoy pensando aprenderme de memoria " los Nueve Libros Sagrados de Pederastio Malphormado"...
¿ Mejor lectura matutina o vespertina ?
Estimado Amigo Prepuzio: Los Libros Sagrados de Pederastio Malphormado son una lectura ideal para la noche. Sus edificantes máximas, sus atinadas reflexiones y sus artísticas ilustraciones (todos los expertos recomiendan especialmente la edicion de Busten & Soutien de 1843) serán sin duda causa de bellas ensoñaciones y gratas imágenes en la oscuridad.
ResponderEliminar;)